Sigo vivo, sí. Gracias por preocuparte.
Dejando a un lado el tiempo pasado y lo conveniente del título de mi última entrada, hoy quería tratar el tema que está más de moda en la España cibernética: el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible y el posterior manifiesto.
A decir verdad, el tema de la piratería, o como se le quiera llamar, es un asunto un tanto peliagudo, donde las partes participantes no hacen más que meter berridos sin responder a otra lógica que la de su propio interés. Desde luego que estoy más cerca del interés de los internautas, que del de las discográficas y demás macro empresas de ocio. Que les den por culo a todas. Han estado toda la vida abusando, ahora es hora de que se abuse de ellos, y es lo que está ocurriendo. Pero ojo por ojo, mundo de ciegos.
La demagogia nunca ha sido una buena consejera. Es muy eficaz para enfervorizar a las masas, sí, pero peligrosa en el largo recorrido. Es en definitiva la típica historia del tira y afloja entre ricos y pobres. Pocas veces a lo largo de la historia se ha intentado hacer las cosas en el beneficio de la mayoría, sin que una minoría sufra por ello. Poner los discos a 20€ y luego quejarse de que la gente no compra música, es una soberana estupidez. Pero no menor que decir con gesto serio que la copia de seguridad es legal y que la cultura debe de ser gratis para todos. El problema final es que todo el mundo tiene más cara que espalda y así, es complicado encontrar un camino justo para ambas partes.
Porque vamos, no nos rasguemos las vestiduras. Todos bajamos música, todos bajamos películas o series o juegos, o lo que sea. Pero todos deberíamos de saber que estamos abusando de un vacío legal que justifica tanto nuestras acciones como los vacíos legales que aprovechan las multinacionales para subir los precios de los productos de forma abusiva. La gran mayoría de "copias" de seguridad que descargamos no son sino copias de algo que no tenemos, con lo que el término pasa a ser un mero eufemismo para justificar nuestra acción. Por otra parte injustificable. Pero aún más cara hay que tener aún para ir y decirle a los músicos y demás artistas que se lo curren y salgan a dar conciertos, porque bastante tienen el 99% de músicos de este mundo para pagar las facturas de final de mes, teniendo que trabajar, hacer tours y además grabar discos. Es que me imagino a los niñatos y retrasados que escriben estas soplapolleces creyendo decir verdades como puños. Obviamente me imagino que ninguno de ellos conoce a ningún músico, de esos que a lo mejor tocan durante todo un verano en una orquesta para que luego el promotor no le pague. O esos que estando en la banda de su vida deciden dejarla porque ya les resulta imposible compaginarla con su vida familiar y laboral. Pues eso, la ignorancia reina y con la ignorancia por bandera no se puede discutir.
Es como el caso de los videojuegos, que están muy caros, por eso se piratean. Los creadores de World of Goo pusieron su juego a la venta en su página web. El precio era la voluntad. Lo compraron unas 100.000 personas y la voluntad de más de la mitad de ellas era de un céntimo. Si lo piensas, te das cuenta de que la gran mayoría de gente si estuviese en el lugar de los grandes directores de esas macro empresas, haría exactamente lo mismo que ellos. Mirarían por su propio beneficio, el más rápido e inmediato, y jamás se pararían a pensar en las consecuencias y los sufrimientos que puedan ocasionar sus acciones.
Y en estas que entra en acción el gobierno de la mano de su última estrella, "la Sinde", y nos explica cómo se pasa por el forro los conceptos democráticos más básicos. No es que el PSOE no sea de izquierdas o progresista, que no lo es en absoluto, es que sus principios políticos están enraizados en el amor al poder y en nada más. Todo lo demás son argucias para llegar a él de la forma más sencilla y menos costosa. Ahora proponen saltarse los tribunales y decidir ellos. Como los tribunales no nos hacen caso, pues nos corremos en ellos y damos una patada a la división de poderes, el adalid de la democracia. De hecho, se llega a argumentar que el derecho a la intimidad está por debajo de los derechos de autor. Es decir, la vida de la gente está por debajo del dinero.
Pero cualquiera que sea un poco viejo, un poco inteligente o un poco avispado, ya se habrá dado cuenta de que la democracia en la que vivimos no es sino una gran excusa para que unos reinen sobre otros, de forma pacífica, y siendo los reinados los más deseosos de que las cosas sigan así. Por el famoso estado del bienestar. Mientras, en Bruselas seguirán obligando a repetir los referendums que dijeron no a la constitución europea. Todo por el bien de la democracia.
Citando a Martin Dean en A Fraction of the Whole, "there has yet to be a great democratic nation because there has yet to be a great bunch of people".

